
Llegamos al séptimo mes de la invasión de Ucrania por Rusia con un día de diferencia de la llegada del temido otoño 2022.
Y la pantomima sigue …..
Los nubarrones se comienzan a convertir en tormentas aisladas, y el juego al bluf de los unos y los otros nos llevan al riesgo de una conflagración nuclear. La tormenta perfecta para el inicio oficial de una III Guerra Mundial nuclear.
Sin restar ni un ápice de r4esponsabilidad a Vladimir Putin por las supuestas atrocidades cometidas por las tropas rusas en territorio ucraniano ocupado, hay que dejar patente que el líder neo-zarista con aires imperialistas siempre ha avisado con antelación de sus acciones.
Sin compartir ni sus ambiciones ni sus formas, negar que avisara sobre la “ocupación” antes del 24 de febrero es de necios.
Ahora, vuelve a avisar – “usaremos lo nuclear, si hiciera falta”.
Viendo el histórico de sus actuaciones, como para tomárselo a broma.
¿Cómo hemos llegado hasta este punto?
Conviene mirarnos al espejo, los que nos jactamos de ser los “supuestos buenos de la película” y los que, con nuestras acciones, también debemos asumir la parte de responsabilidad que nos corresponde por el momento crítico de esta tormenta perfecta a punto de descargar sobre el mundo entero.
Parecen confluir por estos días acontecimientos que sin tener porque tener relación, sí acaban cobrando efectos los unos con los otros. Reunida la Asamblea General de las Naciones Unidas, se escuchan enérgicas denuncias del reclutamiento de jóvenes rusos, pero no he leído en prensa denuncia alguna de las provocaciones mutuas entre las partes que nos ha llevado al borde del precipicio.
Nos vemos obligados a reafirmarnos en el convencimiento que las Naciones Unidas llevan varias décadas siendo un elefante blanco, que bien poco sirve para resolver los conflictos que tiene el mundo.
Por allí se andaban paseando el Presidente de Gobierno Español, que habló ante una sala de la asamblea casi vacía, o la reina plebeya consorte, visitando a los organismos afines de las Naciones Unidas como UNICEF o WHO, cuando en España somos incapaces de atender como se merecen a las personas menores, menos aún a aquellas que llegan en pateras, en busca de librarse de las crueldades de las tierras dónde nacieron.
Pero centrémonos en la pantomima que es la Unión Europea hoy, y sobre la cual caerá primero esa tormenta que desencadenará esta tormenta perfecta.
Empecemos por el otoño y el invierno que nos espera.
El tema de suministro energético no está ni en vías de solución. Además, ha creado una nueva grieta con la defensa del MIDCAT por parte de Alemania y España, y el rotundo rechazo de Francia. Los cambios de postura de la Comisión Europea encabezada por la cada vez menos transparente Úrsula von der Leyen, presagian un mal augurio hacia una solución consensuada de un problema común.
El tufo a enjuague para volver a dar alas a las energías contaminantes, disfrazando a las nucleares y el hidrógeno que produzcan, es una vil traición a los acuerdos de acción climática que se han pactado. Es evidente que los lobbies energéticos y otros intereses creados se han salido con la suya, incluido el relajamiento del uso del carbón, que productores del mineral ven con buenos ojos, no así el medioambiente.
No es la única grieta en la Unión Europea en proceso contradictorio de ampliación mientras se agrieta su estructura fundamental.
El Grupo Visegrad juega a posicionarse en contra de la hoja de ruta que se propone desde el eje de los países de cabeza, ahora en desavenencia por la crisis energética.
Al día siguiente de cumplirse los 7 meses de la invasión de Ucrania por Rusia, se celebrarán elecciones en Italia, para remplazar al dimitido Mario Draghi. Los sondeos indican una victoria del bloque ultra conservador que auparía a la líder del partido Fratelli d’Italia como primera mujer a ocupar el cargo de primera ministra, con el apoyo de Berlusconi de Forza Italia y Salvini de La Liga Norte. Además de la posición conocida de ultraderecha de Meloni, sus compañeros de viaje no auguran una moderación sino más bien una profundización de la derechización de Italia en sus políticas sociales y económica.
¿Cuál será el panorama de la Unión Europea con ese nuevo gobierno italiano, y la necesidad de implementar las sanciones a Hungría por su descarada violación de los principios democráticos de la Unión europea?
¿Realmente está la presidencia del a Unión afrontando los retos inmediatos de la crisis del gas ruso y la invasión de Ucrania de la manera idónea para alcanzar una solución a corto plazo?
¿Son los errores y cambio de criterio de Úrsula von del Leyen fortuitos o intencionados?
Al final de todo el espectáculo, seremos los que constituimos la ciudadanía europea los que pagaremos las consecuencias de semejante actuación errática con aparentes improvisaciones, que bien puede ser parte de la herencia envenenada de la ex cancillera alemana, Ángela Merkel.
Quo vadis Europea ?
Seguirá …..
Fernando Fuster-Fabra Fernández
Experto Relaciones Internacionales / Comunicación Estratégica
Life Long Learning & Open Government Advocate
2026 begins with a news story that diverts attention from other conflicts on the international geopolitical stage.
Furthermore, this comes at a time when decisions about the future are being downplayed, without even giving a voice to some of the key players on the European and Latin American global scene.
The uproar caused by the culmination of the persistent threat from US Secretary of State Marco Rubio, a Miami-born descendant of Cuban exiles, obscures the true motives behind the Trump administration’s obsession with Venezuela and the alleged involvement of Nicolás Maduro and his Chavista cronies in the proliferation of drug trafficking on the southern flank of North America.
The main reason, largely unknown to most of civil society in continents across the Atlantic and those located on other seas and oceans, is unilateral and affects only the United States of America.
I focus on this reason because, in itself, it is more than enough to explain why the team occupying the White House desperately needs to seize control of Venezuela and its natural resources, which represent almost 20% of the world’s oil reserves, more than 300 billion barrels.
Second in that ranking is Saudi Arabia, a couple of points behind Venezuela, a staunch ally of the United States, whose oil is traded in US dollars (petrodollars) after the Yom Kippur War crisis of October 1973. The skillful Henry Kissinger managed to appease the parties, marking a milestone that has helped maintain the United States as a superpower throughout the 20th century, overcoming numerous crises in its declining macroeconomy.
In the half-century since the petrodollars were established, forcing the sale of Saudi oil priced in US dollars, US Treasury bonds have maintained a good credit rating and high yields, fluctuating but always attracting potential buyers, including China, due to their link to Saudi oil. Currently, only 80% of these bonds continue to be priced in this manner, precisely because of oil traded by Saudi Arabia, which ranks second only to Venezuela in terms of untapped reserves.
What is not discussed except in circles very close to the major powers is the fact that, parallel to the virtual bankruptcy of the United States, Saudi Arabia is practically ready to decouple its oil prices from the US dollar, switching to a pricing system based on the Chinese currency and the gold standard.
This is the reason for the Trump administration’s urgency to seize control of Venezuela and its potential oil reserves.
In other words, removing Nicolás Maduro from power in Venezuela and installing a government “friendly and subservient” to the White House’s interests is the United States’ only hope of avoiding default on its debt, which would mean the collapse of its economy.
Other economic reasons are linked to this urgent priority, such as bringing back into scene in the Caribbean and South America the North American multinationals that were expelled from Venezuela after the nationalization of the concessions held by Exxon, Mobil, Gulf Oil, and Standard Oil of California (now Chevron), along with multinationals headquartered in the United Kingdom and the Netherlands.
Nor should we forget, with this dirty trick by Donald Trump, contrary to International Law and the United Nations Charter of Human Rights, that by controlling the future government of Venezuela, and consequently, its oil reserves, Marco Rubio will achieve his obsessive desire for revenge against Cuba, the homeland of his parents, who were exiled after Fidel Castro overthrew Fulgencio Batista.
Venezuela under Uncle Sam’s yoke will cut off the oil supply not only to Cuba but also to Colombia, as well as to any Latin American government that does not subscribe to the autocratic methods of Donald Trump and his cronies.
In this distraction tactic to downplay other conflicts, including those directly affecting the European Union on two fronts—the war in Ukraine on the mainland and genocide in Gaza and relations with Israel, ruled with an iron fist by the Zionist Benjamin Netanyahu—we must ask ourselves the following questions:
To what extent is it risky to condone Donald Trump’s violation of a territory with statehood? Could this lay the groundwork for similar acts whenever the fickle-minded president, currently in his second term in the Oval Office, gets the urge?
What would happen if the egocentric and narcissistic neo-imperialist autocrat decides to declare that the European Union poses a security risk to the United States of America for refusing to allow his imaginary pseudo-empire to annex Greenland?
In this apparent jumble of situations, seen as separate by those unfamiliar with geopolitical intrigues behind closed doors and private conversations, the phone call between two aspiring emperors in the 21st century should not be dismissed as mere coincidence. Everything happens for a reason.
According to official US sources, Donald Trump’s call to Vladimir Putin lasted 90 minutes and “relevant issues were discussed”, primarily the invasion of Ukraine, but apparently not exclusively.
What other topics did they discuss?
What bilateral agreements might they have reached?
What if there was a quid pro quo between the two self-proclaimed emperors?

Knowing their respective careers—one much better than the other—due to my professional experience in international relations from the 1960s till retirement in 2010, I wouldn’t rule out the possibility that Venezuela was mentioned and that the quid pro quo had a lot to do with economic matters related to energetic resources.
Will these two conspirators still be in power all through 2026?
If you’re interested in this topic, subscribe and receive upcoming podcasts where we’ll explore other, lesser-known aspects of this whole affair that will shape our daily lives in the European Union and the rest of the world.
Fernando Fuster-Fabra Fernández
Experto Relaciones Internacionales / Comunicación Estratégica
Life Long Learning & Open Government Advocate

2026 arranca con una noticia de actualidad que desvía la atención a otros conflictos del escenario geopolítico internacional.
Además, se hace en un momento donde se resta relevancia a unas decisiones que se tomarán en relación con el futuro, sin que se otorgue ni siquiera voz a algunos de los relevantes actores en el escenario global europeo y latino americano.
El revuelo ocasionado por la culminación de la persistente amenaza del Secretario de Estado norteamericano, Marco Rubió, descendiente de exiliados cubanos nacido en Miami, deja en las penumbras los auténticos motivos de este empecinamiento del Gobierno Trump con Venezuela y la supuesta implicación de Nicolás Maduro y sus acólitos chavistas en la proliferación del tráfico de droga en el flanco sur de Norte América.
La razón principal, mayormente desconocida para la mayoría de la sociedad civil de los continentes al otro lado del Atlántico y los que están situados en otros mares y océanos, tiene carácter unilateral y afecta exclusivamente a los Estados Unidos de América.
Me centro en este motivo porque, por sí mismo, es más que suficiente para que el equipo que ocupa la Casa Blanca, necesite desesperadamente hacerse con el control de Venezuela y sus recursos naturales que representan casi el 20% de la reserva mundial del petróleo en el planeta, o sea más de 300 billones de barriles.
En segundo lugar, en ese ranking figura Arabia Saudí, con un par de puntos por debajo de Venezuela, firme aliado de los Estados Unidos y cuyo petróleo se comercializa en Dólares USA (Petro-Dólares) después de la crisis de la Guerra del Yon Kippur de octubre, 1973. El hábil Henry Kissinger consiguió apaciguar a las partes, y marcar un hito que ha servido para mantener a Estados Unidos como superpotencia a lo largo del siglo XX, superando numerosas crisis de su macroeconomía en declive.
En ese medio siglo de vigencia de los Petro-Dólares que han obligado la venta del petróleo saudí cotizado en Dólares USA, los bonos de la Deuda Pública de los Estados Unidos de América se han mantenido con una buena clasificación y con alto rendimiento fluctuando, pero, siempre con potenciales compradores, incluida China, por el vínculo con el petróleo saudí. En la actualidad, sólo el 80 % continúa cotizándose de esta manera, precisamente, por el petróleo comercializado por Arabia Saudí, segundo en el ranking tras Venezuela en cuanto a reservas por extraer.
Lo que no se comenta excepto en círculos bien próximos a los grandes poderes es el hecho que paralelamente a la práctica quiebra de Estados Unidos de América, Arabia Saudí, prácticamente tiene listo su desvinculación del Dólar USA para la venta de su petróleo, pasándose a una combinación de cotización basado en la moneda de China y el patrón oro.
Esta es la razón de la urgencia del Gobierno Trump a tomar el control de Venezuela y su potencial de “oro negro” en reserva.
O sea, desalojar a Nicolás Maduro de Venezuela e instaurar un gobierno “amigable y sumiso” a los intereses de la Casa Blanca es la tabla de salvación de los Estado Unidos de América para no declarar la suspensión de pago de su deuda, o sea la quiebra de su economía.
Otras razones económicas quedan vinculadas a esta urgente prioridad, como es el volver a poner en juego en el hemisferio caribeño y de Sudamérica a las transnacionales norteamericanas expulsadas de Venezuela tras la nacionalización de las concesiones que tenían Exxon, Mobil, Gulf Oil, y Standard Oil de California (actualmente Chevron), conjuntamente con transnacionales con sedes en Reino Unido y Países Bajos.
Tampoco hay que olvidar que, con esta jugada sucia de Donald Trump, contraria al Derecho Internacional y la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, al controlar el futuro gobierno de Venezuela, y como consecuencia, a sus reservas de petróleo, Marco Rubio conseguirá su obsesión de venganza a Cuba, la patria de sus progenitores, exiliados después del derrocamiento de Fulgencio Batista por Fidel Castro.
Una Venezuela bajo el yugo del Tío Sam cortará el suministro de petróleo no solamente a Cuba sino también a Colombia, así como a cualquier gobierno de América Latina que no comulgue con las maneras autocráticas de Donald Trump y sus correligionarios.
En esta táctica de distracción de otros conflictos, entre los que directamente afectan a la Unión Europea en un doble frente, la Guerra en Ucrania en suelo continental y el genocidio de Gaza y las relaciones con el Israel gobernando con mano de hierro por el sionista Benjamin Netanyahu, hay que hacerse las preguntas:-
¿Hasta qué punto puede ser arriesgado el consentir a Donald Trump esta violación de un territorio con estatus de estado puede sentar las bases para similares actos cada vez que se le gire la vena al voluble mandatario que ocupa en su segundo mandato la Oficina Oval de la Casa Blanca?
¿Qué pasaría si al egocéntrico y narcisista autócrata neo-imperialista se le antojara decir que la Unión Europea es un riesgo para la seguridad de los Estados Unidos de América por no acceder a que su seudo imperio imaginario se anexionase Groenlandia?
En todo ese aparente batiburrillo de situaciones vistas como separadas por el que desconoce los juegos malabares de la geopolítica en escenarios reservados y conversaciones privadas, no se debe tratar como casualidad, porque todo sucede por una causa, esa conversación telefónica entre dos aspirantes a coronarse como emperadores en pleno siglo XXI.
La llamada de Donald Trump a Vladimir Putin, según fuentes oficiales norteamericanas, duró 90 minutos y “se trataron temas relevantes”, principalmente, la invasión de Ucrania, pero, aparentemente no exclusivamente.
¿Qué otros temas trataron?
¿Qué acuerdos bilaterales pueden haber acordado?
¿Y si hubo cambio de cromos entre los dos seudo emperadores?
Conociendo las trayectorias de los dos, la de uno mejor que la del otro, por motivos de mis actividades profesionales en relaciones internacionales desde los años ’60 hasta mi jubilación en 2010, no descarto que Venezuela fue mencionada y el cambio de cromos tuvo bastante que ver con asuntos económicos relacionados con recursos energéticos.
¿Seguirán estos dos conspiradores en sus poltronas en 2026?
Si te interesa el tema, suscríbete para recibir los siguientes podcasts en las cuales iremos cubriendo otros ángulos poco conocidos de toda esta trama que condicionará el día a día en nuestros hogares en la Unión Europea y el resto del mundo.
Fernando Fuster-Fabra Fernández
Experto Relaciones Internacionales / Comunicación Estratégica
Life Long Learning & Open Government Advocate

Acabando el año 2025 y a pocos meses de cumplirse cuatro años de la invasión anunciada de Ucrania por Rusia, seguimos con la pantomima geopolítica que visioné desde el primer día.
Atrás quedan medio millón de personas muertas o heridas entre los dos bandos, y miles de millones de destruidos entre propiedad privada e instalaciones públicas en Ucrania, con clara repercusión a la calidad de vida de la Unión Europea, sobre todo, por los efectos medioambientales a medio y largo plazo.
Por ello, no hay que infravalorar los efectos nocivos sobre nuestras economías y relaciones socio-culturales entre estados miembros de la Unión Europea, con incremento en las tensiones multilaterales.
Ni hubo la tan cacareada paz en 2025 ni Donald Trump consiguió el tan codiciado Premio Nobel como supuesto “salvador del mundo”.
Como para no decir, como ya he dejado claro en este hilo de escritos, que, no hay que ser muy inteligente para olerse una pantomima montada entre aspirantes al poder absoluto como Trump y Putin, y los que tiran de los hilos desde sus poltronas del poder económico y medios de comunicación.
Siguiendo esa línea visionaria de lo que llamaría el desgobierno intencionado en esferas de transcendencia geopolítica intercontinental, vislumbro un 2026 que dejará el “asunto ucraniano” en segunda fila, por algún nuevo conflicto en un frente de mayor actualidad.
Paralelamente, en los Estados Unidos, la polarización irá en aumento, y por alguna razón, que ignoro pero presiento, Donald Trump se verá apartado de sus funciones.
La tranquilidad no regresará a la Unión Europea sino todo lo contrario, al vivir los próximos 30 meses en expectación del future equilibrio de fuerzas en el Parlamento Europeo después de las elecciones previstas en 2028.
Fernando Fuster-Fabra Fernández
Experto Relaciones Internacionales / Comunicación Estratégica
Life Long Learning & Open Government Advocate
My answer to What are some interesting research projects related to Industrial Organisation?
Answer by Fernando Fuster-Fabra:
Check out those related to Circular Social Economics. All future industrial organisation must be towards fulfilment of sustaiable development priorities and active-based community implication. In otherwords, Social Economics with an effective waste management strategy.
What are some interesting research projects related to Industrial Organisation?
My answer to How will the world change, when the Modernised U.N.?
Answer by Fernando Fuster-Fabra:
Do we truly expect the United Nations to undergo substantial changes towards ac 21st century modernization? …… I, for one, would bet on it. Political interests of the powers with veto right will never allow same.
How will the world change, when the Modernised U.N.?
My answer to Do you really think that Islam represents terrorists, such as ISIS?
Answer by Fernando Fuster-Fabra:
Associating a whole religion like Islam to terrorism & terrorist grouops such as ISIS is a mistake. What is happening behind the scenes with vested interests pulling the strings to direct geo-politics is throwing permanently a false trail away from trhose who control true power. And mind you, it isn’t Islam that’s doing that. As a matter of fact, as a religion Mulslims are pretty divided, probably much more that Christians and the many religious sects that have sprung up in the past centuries.
Do you really think that Islam represents terrorists, such as ISIS?
Source: Finlandia elimina las asignaturas en 2016
With all that’s gojng on in the world, today’s Thanksgiving has absolutely no sense whatsoever.
Seeing what is in store for us in the next few years even makes the scene gloomier.
At the White House seats a man who was awarded a Nobel Peace Award too soon that he never made merits to deserve it.
At the Kremlin rules an iron-fisted man who never ever thought about peace if it wasn’t in his personal terms.
Around the globe, we have rulers sold out to vested interests, puppets that can’t shake a leg on their own.
Meanwhile, cruel wars are waged at the whim of wealthy magnates and macho rulers with the Dollar sign branded in their minds.

Why should we celebrate Thanksgiving for any of that ?
Definitely, here’s one person who isn’t celebrating Thanksgiving this year.
Fernando Fuster-Fabra
Sitges. Barcelona
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